El recipiente que volvió con una nota — un cuento de octubre
Una devolución un poco distintaEste cuento es una ficción original. No describe a una familia real ni una costumbre de toda una región. Empieza con un recipiente prestado que llevaba demasiado tiempo esperando junto a la puerta.
La tapa y el recipiente
Elena encontró la tapa el mismo día que había decidido devolver el recipiente sin ella. Llevaba semanas diciendo mañana. Lo lavó otra vez, aunque ya estaba limpio, y se quedó pensando en qué decir para que la demora no pareciera tan larga.
Una explicación demasiado grande
Escribió una nota con tres disculpas y dos razones. La leyó y la rompió. El recipiente había contenido una comida compartida, no una obligación solemne. En otro papel escribió: Me gustó mucho aquella tarde. Gracias por hacerme un lugar.
La entrega en la puerta
Su amiga recibió el recipiente y preguntó si podía pasar un momento. Elena había preparado la explicación de la demora, pero no una visita. Hizo a un lado una bolsa de compras y dejó libre una silla. La nota seguía dentro, doblada.
El papel llegó después
Cuando su amiga abrió el recipiente, encontró el mensaje. No lo leyó en voz alta. Solo dijo que la próxima vez no hacía falta esperar a devolver nada para venir. Elena miró la puerta, donde ya no quedaba ningún objeto pendiente.
Un préstamo sin objeto
Antes de irse, su amiga le pidió que eligiera la próxima tarde para reunirse. Elena anotó una fecha en el reverso de la misma nota. Esta vez se llevó algo prestado que no ocupaba espacio: la iniciativa para la siguiente visita.
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