Deja un proyecto listo para volver
El contexto se pierde antes que los archivosCuando aparcas un proyecto, deja una nota para la persona que tendrá que reconstruirlo después, aunque esa persona seas tú. Cinco apartados guardan el estado, las decisiones y el próximo movimiento sin fingir que todo está resuelto.
1
✓ Estado actual en una frase
Cuenta dónde está el proyecto con un resultado observable: “primer borrador completo, falta validar cifras”. Evita porcentajes vagos; una frase concreta permite saber qué puede usarse ya.
2
✓ La última decisión y su motivo
Registra qué camino elegiste y por qué descartaste la alternativa más cercana. Dentro de unas semanas, la decisión sin contexto parecerá arbitraria y será fácil deshacerla por accidente.
3
✓ El siguiente movimiento pequeño
Escribe la primera acción física o digital al retomar: abrir un documento, llamar a una persona o comparar dos versiones. Debe poder empezar antes de volver a leer todo el proyecto.
4
✓ Preguntas y dependencias abiertas
Separa lo que aún no sabes de lo que depende de otra persona. Añade quién puede responder o dónde mirar, sin copiar datos sensibles. Así una duda no se disfraza de tarea y una espera no parece un olvido.
5
✓ La puerta de entrada para la próxima vez
Enlaza o nombra el único archivo que conviene abrir primero y deja una frase de orientación: “empieza por la página 3”. Reabre esta nota antes de tocar nada o compártela si cambia quien lleva el proyecto; es el puente, no otro informe.